Fui a Altanera

La Colonia Roma tiene una energía innegable, pero a veces, para disfrutarla de verdad, hay que cambiar de perspectiva y verla desde las alturas. Eso fue lo que me llevó a Altanera, una espectacular terraza ubicada en la calle de Colima que se ha convertido en mi lugar favorito para ver el atardecer en la CDMX. Si los restaurantes a nivel de calle tienen su encanto, este rooftop eleva la experiencia (literal y metafóricamente) a otro nivel.

Aquí te cuento mi experiencia en este rincón suspendido sobre la ciudad, dividido en tres capítulos.

1. El ambiente: Un oasis sofisticado sobre los techos de la Roma

Lo primero que me conquistó al salir del elevador fue la sensación de libertad. Altanera logra un equilibrio complicadísimo: es un espacio sumamente chic y sofisticado, pero sin caer en la pretensión. La decoración está llena de vegetación, textiles cálidos, maderas claras y detalles de diseño que te hacen sentir de inmediato en un oasis urbano.

El gran protagonista aquí es, sin duda, la vista. Estar ahí mientras el sol se oculta y tiñe el cielo de la CDMX de tonos rosados y morados, con las copas de los árboles de la Roma a tus pies, es una desconexión total del caos de la metrópoli. La música ambiental tiene el volumen perfecto: lo suficientemente vibrante para animar la tarde, pero ideal para mantener una buena conversación.

2. La cocina: Sabores de costa con el toque de la chef Lula Martín del Campo

A diferencia de otras terrazas donde la comida pasa a segundo término, aquí la propuesta gastronómica es de primer nivel, firmada por la reconocida chef Lula Martín del Campo. Su enfoque en Altanera es un homenaje a la cocina de las costas mexicanas, con un profundo respeto por el producto marino sustentable y los ingredientes locales.

En mi visita, estos fueron los platos que me volaron la cabeza:

  • Para empezar: Sus ceviches y aguachiles son una explosión de frescura; el equilibrio cítrico y el picor exacto limpian el paladar de inmediato.

  • Los imperdibles: Los tacos de pescado y de camarón, servidos en tortillas de maíz criollo impecables, demuestran que lo sencillo puede ser extraordinario cuando la técnica es la correcta.

  • Los platos fuertes: El pescado del día a la talla o al carbón tiene ese sabor ahumado delicioso que te transporta directo a la playa, pero disfrutando de la comodidad de la ciudad.

3. La barra: Coctelería de autor para estirar la tarde

La experiencia en Altanera no estaría completa sin su propuesta líquida, diseñada específicamente para maridar con el clima de una terraza y la frescura de su menú. Su barra es una declaración de amor a los destilados mexicanos, con el mezcal y el tequila como estrellas principales.

Me encantó ver cómo juegan con ingredientes frescos como la maracuyá, el pepino, el cilantro y los jarabes artesanales para crear tragos súper refrescantes y visualmente hermosos. Pedir un cóctel de autor bien frío, ver cómo se encienden las luces de la ciudad y dejar que la sobremesa se convierta en noche es, para mí, el verdadero significado de "altanera": una actitud de disfrutar la vida desde lo más alto, sin prisa y con una gran vista.

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Hola

Armando

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